miércoles, 24 de octubre de 2012

Yo no soy 132

Yo no pertenezco a "Soy 132", aunque estoy en una buena edad para pertenecer a ese grupo e inclusive puedo comulgar con algunas de las ideas que enarbola (la oposición al PRI autoritario y a Televisa, la democratización de los medios e implícitamente la apertura de más espacios a la juventud), inclusive tengo amigos muy cercanos que pertencen al movimiento así como otros que lo ven con muy malos ojos. Independientemente de mi posición política que supongo no es de mayor interés para ustedes, sí creo que vale la pena hacer una reflexión sobre la manera en la cual el movimiento se ha presentado la situación y las interpretaciones que se hace de este fenómeno. 
Mucho se habla de que Internet es la principal responsable del surgimiento de este movimiento, equiparándolo a movimientos como la Primavera árabe o los indignados españoles. Yo tengo mis dudas al respecto, puesto que aunque es verdad que la red se ha convertido en la gran articuladora de algunos sectores específicos de las sociedades alrededor del mundo, lo cierto es que los movimientos sociales de jóvenes son muchísimo anteriores a Internet y dadas las circunstancias las protestas se hubieran dado seguramente sin la existencia de las redes sociales. Por tanto el pensamiento reduccionista que este movimiento se debe a la red primordialmente me parece mediocre y descartable. 
También debemos dejar de lado la idea que ser joven, especialmente de ciertas universidades, de inmediato los vincula con el movimiento. Así como existe "yo soy 132" existen los movimientos de juventudes priístas y panistas, y muchísimos otros que no compartimos la forma de pensar de ninguno de los partidos políticos. Y es que la diversidad de pensamiento de los jóvenes es enorme, pero muchos prefieren resolver los problemas del día a día para conseguir el sustento diario o piensan que el estudio de su respectiva profesión es más importante que las posiciones políticas. Yo pienso que la posición que cada bien toma es respetable, y no participar en política es también un derecho y no está bien que se critique a las personas que prefieren priorizar de una manera distinta sus vidas. 
En todo el transcurso del movimiento se ha presentado la polarización de manera perniciosa. Si vemos con  buenos ojos algún progreso del PRI se nos tacha de vendidos, al igual se nos trata de rijosos si comulgamos con alguna idea que enarbola AMLO. El pensamiento ideológico ortodoxo sin posibilidad de dicenso es una posición que ha causado mucho daño al país y que ha dividido a la sociedad simplemente por la falta de imaginación de un México distinto. El pensamiento crítico exige la construcción de consensos en los puntos medios, y la ortodoxia impide el diálogo y parte de la incapacidad para reconocer al otro como un igual en las mismas circunstancias que nosotros. Se nos olvida que la capacidad de elegir entre distintas posiciones y poder argumentarlas aunque partan de posiciones ideológicas distintas es parte de la capacidad del individuo para pensar y expresar su individualidad, y descartarlo por este motivo es un error y un sinstentido si lo que queremos es una sociedad diversa y pensante. 
Me parece que tomar las calles para expresar una opinión política no es una manera correcta de dar a conocer nuestras opiniones ante la sociedad, por eso yo no participo en esa clase de actividades. También me parece hipócrita de muchas personas sustentar opiniones políticas en contra del capitalismo siendo un hijo de empresario que va a una escuela privada muy cara y con todas las comodidades y además cambiar de opinión política tan fácilmente dependiendo dónde se mueva el viento. La moda de tomar una posición política es perniciosa, y muchos miembros del movimiento considero que no tienen la idea para poder defender sus opiniones políticas asumiendo ellos mismos el costo de sus ideas y no repartiéndola entre sus padres y familiares. Al final esa actitud banaliza el movimiento y le quita seriedad a propuestas de importancia fundamental para el buen funcionamiento del país. 
Me preguntaba hace poco un amigo qué pensaba del movimiento. Lo que pienso es que seguirá el curso que hubiese tenido el movimiento del 68 de no ser por su trágico desenlace: ante el desencanto para no lograr los cambios que se esperaban en poco tiempo, la mayor parte del movimiento se unirá a la sociedad. Los disidentes que permanecerán fieles se radicalizarán con consecuencias que es difícil de ver ahora. Sin embargo el espíritu permanecerá, y cuando esa generación llegue al poder en veinte o treinta años será el espíritu de "yo soy 132" el que habrá de renovar la política a través de las nuevas formas que traen los medios electrónicos de comunicación y los primeros años de la democracia en México. 
Aunque claro, podría equivocarme. Reconocer los errores y aceptar con humor las críticas no son virtudes que se vean en los miembros del movimiento. Debemos cambiar esa actitud porque al final aprendemos mal que bien a vivir en democracia en esta país. Los cambios serán lentos y dolorosos, pero pienso que los cambios aunque pequeños ya son irreversibles y vamos por el camino correcto. Todavía se puede tener fe en México como yo se la tengo, aunque no tenga que marchar bajo una consigna para demostrarlo. 

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