Leí el Ulises de James Joyce completo, lo cual me da autoridad moral para hablar sobre él. La pregunta que me surge a unos dos o tres años de haber hecho esa proeza fundamental es si es recomendable o no leerlo, y a esa pregunta dedicaremos esta entrada.
Es su decisión si quieren leer el gran libro o no, finalmente dudo mucho que sea una experiencia que vaya a marcar su vida, especialmente si usted no es escritor (aún para los escritores no me parece una experiencia excesivamente productiva). Creo que iría más lejos: es decisión de cada quién inclusive decidir leer fragmentos de un libro que supera las mil páginas y que tiene demasiadas partes oscuras y referencias que no son lejanas, así que siéntase sin culpa aún si es escritor de no leer la obra maestra de James Joyce y poder continuar con sus vidas. Al final, como decía Borges, la lectura es generalmente un acto de placer y es un poco ridículo estar sufriendo con los extremos de lenguaje solamente por un prejuicio cultural.
Si mi advertencia anterior no logra disuadirlos de la monstruosa empresa, quisiera darles algunas sugerencias importantes:
1.- Por ningún motivo vayan a leer el "Cómo leer al Ulises" de Gilbert antes de leer al Ulises, tal y como yo hice. El Ulises es un libro fundamentalmente de emociones, impresiones y extremos del lenguaje, hundido en el subconsciente y abierto a la interpretación. Si usted comete ese error, tal vez se decepcione enormemente como yo, puesto que el libro descrito por Gilbert parte de la premisa fundamental de describir un libro que ya existe, pero lo que logra es describir un libro que en realidad no existe pero que puede ser escrito. Ese equilibrio entre el ideal y lo real creo que es una reflexión que el lector no necesita. Lo mejor sería que intentara leer el Ulises, y si decide dejarlo puede darle una hojeada al libro de Gilbert (mucho mejor escrito) y posteriormente regresar a Joyce.
2.- No se angustie por las referencias culturales. Mucho en Joyce es el regocijo por las posibilidades del lenguaje, y si tiene agujeros por falta de conocimiento puede irlas rellenando poco a poco o dejarlas en blanco, ya que le aseguro que ninguna referencia cultural impide entender los mensajes fundamentales del libro, inclusive si ni siquiera han leído la Odisea.
3.- Tiene que estar abierto a las posibilidades. Desarrollar una narración como un catecismo de preguntas y respuestas, además de blasfemo podría ser excesivamente complicado, a pesar de que Ítaca me parece uno de los mejores capítulos del Ulises. La narración fragmentaria, el monólogo interior, el uso de las acotaciones de teatro en Circe o los encabezados de periódico como elementos narrativos requieren de una reflexión y una imaginación que probablemente no quiera dedicar un sábado por la tarde. Si los experimentos formales le parecen divertidos y está dispuesto a seguirlos, entonces es una experiencia disfrutable.
4.- Si debiera regresar de nuevo al Ulises ya no releería completo, pero si regresaría a cuatro capítulos fundamentales: el primero (Telémaco) porque plantea las dudas de Stephen Dedalus de una manera magistral con un ambiente muy oscuro y con una descripción fantástica; el séptimo (Eolos) porque la relación de los encabezados con la acción me parece fantástica; el décimo séptimo (Ítaca) porque de la misma manera el catecismo que se describe es en muchos sentidos la estructura fundamental de la novela; el décimo octavo (Penélope) porque es el capítulo más famoso de la novela y porque muestra sin duda el poder del subconsciente de la literatura. Pero sin duda mi capítulo favorito y que siempre me sorprende es el décimo tercero (Nausicaa) a tal punto que sería el que recomendaría leer: en muchos sentidos relacionada con la escena final de ocho y medio de Fellini, el paso del Santísimo Sacramento en procesión, los fuegos artificiales y el deseo de los amantes que hablan. Es una pieza maravillosa, lo que demuestra el escritor prodigioso que Joyce pudo haber sido y decidió no ser para ser un escritor vanguardista con otra clase de perspectivas.
¿Qué problemas tiene el Ulises? El primero es que se lo dejen leer a muchachos de preparatoria, aunque sean fragmentos. Intentar hilar tantísima información que implica el Ulises a los dieciséis años puede significar una de las experiencias más aburridas y destestables de la existencia, alejando para siempre a posibles lectores de Joyce (experiencia que por increíble que parezca algunos profesores han logrado con Borges). El Ulises sin duda debe quedarse en los recintos universitarios en principio, esperando a todo aquel de cualquier edad que quiera acercarse a leerlo. La gran dificultad es que una de las piezas fundamentales de nuestra cultura es tan críptico que pocos podemos alcanzar a disfrutarlo, y sin duda es el error fundamental de Joyce como novelista. No por ello puede perder valor su gran obra, pero no podemos obsesionarnos con los experimentos formales ya que en principio nos debemos a los lectores, a los personajes y a las anécdotas por encima de la experimentación del lenguaje.
Les deseo buena suerte si no he logrado disuadirlos. Ojalá disfruten el Ulises tanto como yo las sufrí. Me cuentan qué tal les fue.
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