viernes, 2 de noviembre de 2012
Ofrenda de Día de Muertos
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martes, 30 de octubre de 2012
Cronos de Goya
lunes, 29 de octubre de 2012
Los fantasmas de Hamlet
domingo, 28 de octubre de 2012
Shostakovich y el triunfo de la muerte
En su contenido temático es una respuesta a las Canciones de muerte de Modest Mussorgski, obra que algunos meses de empezar la composición de la sinfonía Shostakovich había reorquestado unos meses antes. Sin embargo la desesperación que trasmite la obra refleja lo cerca que ya sentía Shostakovich su propia muerte y no oculta su miedo en toda la obra.
Segundo Movimieno: Malagueña
La muerte entra y sale de la taberna. Pasan caballos negros y gente siniestra por los hondos caminos de la guitarra. Y hay un olor a sal y a sangre de hembra, en los nardos febriles de la marina. La muerte entra y sale, y sale y entra la muerte de la taberna.
Federico García Lorca
El uso de los violines como motivo de la muerte presenta su punto máximo en este movimiento, el más disonante y de sonoridad más cruda de toda la sinfonía. Escuchamos cómo la personificación de la muerte desintegra la tranquilidad perturbadora del primer movimiento, en una especie de delirio frenético por la presencia de la muerte en el mundo, entrando y saliendo con las almas de los mortales. Este sentimiento se ve reforzado por la por su elección de mantener los poemas en ruso, que es este caso hace que la sonoridad sea dislocada y muy constrastante, con cambios muy rápidos de velocidad y de ritmo.
Tercer Movimiento: Loreley
[...] Estoy cansada de vivir y mis ojos son malditos y los que me han mirado, obispo, han perecido. [...]
Guillaume Apollinaire
Continúa la sinfonía con la historia de Loreley, un poema que describe la historia de la hechicera epónima que asesina a los hombres por despecho del amado que la abandonó (no sabemos si por su voluntad o por el afán de sangre de la mujer), por lo que le pide al obispo que la libre de su hechicería y de su vida. El obispo se niega debido a su belleza y al ser rechazado la condena a ser recluida en un convento. En el camino engaña a los guardias y se suicida al caer por un peñasco a las aguas del Rhin.
Esta parte de la sinfonía es cantada en quasi - parlando, porque el poema es tan largo que debe ser dicho a gran velocidad y con enorme dramatismo ante la súplica de la hechicera. Este poema habla del deseo de la muerte por el afán de destrucción de la hechicera, que ya no quiere seguir matando pero ya no puede detenerse. Ese afán de destrucción total impregna el movimiento en el que domina la soprano, apenas adornado por los violines.
El uso de los poemas nos habla del carácter cosmopolita de la obra que pretende ser universal, reflejando que la angustia de la muerte existe en todo el mundo y nadie puede escapar. Es con esta elección de obras como Shostakovich va construyendo una especie de epitafio que incluye y consume a todo el mundo por igual.
Cuarto Movimiento: El Suicidio
Tres largos lirios, tres largos lirios sobre mi tumba sin cruz. Tres largos lirios emplovados de oro y casi arrancados por el viento, beben solos bajo un cielo sobre el que cae la noche, majestuosos y bellos como espectros de reyes. [...]
Guillaume Apollinaire
Casi como una continuación del movimiento anterior, se presenta uno de los momentos cumbres de la Sinfonía. Disminuyendo la velocidad y con ecos del primer movimiento, el poema que sobre la tumba de un suicida impone un alto del frenesí de la muerte para regresar a la tranquilidad del difunto, que ha elegido la muerte y por tanto será apartado de la salvación eterna. Esos lirios crecen bebiendo la sangre del difunto, resurgiendo como el alma que ha abandonado su cuerpo con la esperanza de alcanzar la inmortalidad, pero frágiles y amenazados por el viento como el mismo cuerpo que se quedó sin vida. La descripción del suicidio se rompe abruptamente por otro fragmento musical, describiendo el suicidio en la obra misma para transitar al siguiente movimiento.
Quinto y Sexto Movimiento: Las Atenciones
[...] - Señora, mire, ha perdido algo. -Es mi corazón, una cosa sin importancia. [...]
Guillaume Apollinaire
Apollinaire cuenta en este poema la historia de una mujer que perdió a su amor en la guerra, un tema muy sensible todavía en la época en la que Shostakovich escribió. Después de la Revolución Rusa y la Segunda Guerra Mundial, el drama de la mujer que pierde a su amor en la trinchera casi de manera inocente se nos muestra real y crudo gracias a la música. El xilófono es usado de manera magistral para unificar ambos movimientos basados en el mismo poema, dividido en dos debido a la forma del mismo: en la primera es una descripción de la mujer sobre su amado, en el segundo es un diálogo entre ella y el hombre que le avisa que su amado ha muerto. En el quinto movimiento el xilófono, casi una metáfora de la locura, suena con una melodía muy pegadiza, teniendo de fondo al tambor militar que recuerda a la Séptima Sinfonía. En el Sexto Movimiento se disloca la narración por la intervención del bajo y la variación de la melodía del xilófono que se pierde al final del movimiento. En la crudeza de la melodía encontramos la locura a la que encuentra la mujer al final, cuando se enfrenta a la muerte de su amado.
Séptimo Movimiento: Antes de entrar a mi celda
Antes de entrar a mi celda debo de estar desnudo, y una voz siniestra susurra: Guillaume, ¿qué has hecho de ti? Lázaro entra a la tumba, en lugar de salir como hizo; adiós ronda de canto, adiós a mis mujeres, adiós mi juventud.
Guillaume Apollinaire
Un poema corto y desconcertante, tratado con una melodía difícil de seguir. Se presenta por primera vez el uso de las claves, que seguirá en el último movimiento de la obra. Un movimiento extraño, que posee un gran intermedio musical que simplemente refleja la angustia del aislamiento del que se habla en el poema. La orquestación desde aquí comenzará a disminuir como una metáfora de la vida que agoniza.
Octavo Movimiento: Respuesta de los cosacos zapórogos al Sultán de Constantinopla
Uno de los momentos más desconcertantes de la sinfonía es la inclusión de este extraño poema con un contexto histórico muy cercano a los rusos (finalmente una provocación ya que recuerda la formación de la Rusia zarista con el apoyo de los cosacos en un momento donde se pretendía borrar la huella de los zares rusos). En el siglo XVII el sultán de Constantinopla Mehmed IV fue derrotado por las fuerzas del famoso cosaco Ivan Sarko. En un acto disparatado de estupidez el Sultán escribe una carta a las fuerzas cosacas exigiéndoles que se rindieran. Los ucranianos en respuesta escribieron otra carta llena de insultos hacia el Sultán y sus pretensiones de exigir la rendición. Es el último poema de Apollinaire usado en la obra, y contrasta de inmediato por el tema que deja de lado las referencias solemnes a la muerte para inundar de burla y absurdo a la obra. Con el uso de un tema de violines muy característico de la música popular rusa, el bajo declama con sorna el poema:
Aún más criminal que Barrabás, cornudo como el ángel caído, qué Belcebú allá eres tú, inundado de mierda y de fango, nunca iremos a tus orgías. Pescado podrido de Salónica, gran collar de sueños pavorosos, de ojos reventados a picazos tu madre se tiró un pedo sólido y tú de su cólico naciste. Verdugo de Podolia Amador, de llagas de úlcera de costras, jeta de cerdo, culo de yegua, tus tesoros resguárdalos bien para pagar tus medicamentos.
Giullaume Apollinaire
La última burla de Shostakovich sobre los tiranos que usan a la muerte como arma. Última burla también a Stalin quien era la muerte misma y de quien logró sobrevivir al final. En esta burla el pueblo ruso se burla de su opresor, de la muerte misma, aunque también nos deja con la impresión de ser un acto absurdo ante la ominosa y absoluta presencia de la muerte en el resto de la obra. Es un poco una ruptura inconsciente, para afirmar la vida alrededor de la muerte, el alter ego final que poco a poco desaparece por el silencio de la muerte. Este movimiento enlaza temáticamente el final de la obra, que habla del enfrentamiento del poeta frente al poder de la muerte como una metáfora de la opresión en todas sus formas. Los últimos tres movimientos de la obra hablan sobre la muerte de los poetas, como una última expresión del final de la vida del artista.
Noveno Movimiento: O Del´vig , Del´vig
Oh, Délvig, Délvig, ¿qué recompensa hay para nobles deudas y versos? ¿Dónde y cómo el gozo del talento puede oponerse a los villanos y a los necios? En la mano austera de Juvenal el látigo apretado silba en los villanos y enrojece el color de sus mejillas. El poder de los tiranos tiembla.
Wilheim Küchelbecker
El único poema escrito por un poeta ruso de la obra. De padres alemanes, Küchelbecker fue un poeta del siglo XVIII contemporáneo a Délvig, otro poeta y periodista de importancia en Rusia durante el absolutismo de Pedro el Grande. Dedica este poema a su muerte, que impactó también a Pushkin ya que fueron colegas muy cercanos. La obra nos habla del poeta que ha fracasado en la oposición al poder debido a que lo ha alcanzado la muerte, pero se nota en la melodía de los violines el pequeño dejo de esperanza en el cual el mundo estaba cambiando. Nuevamente hay una referencia a la vida de Shostakovich, que a través de los acordes tristes y amargos del movimiento denota su propia posición ante su muerte al haber enfrentado tantas veces al poder comunista.
Décimo Movimiento: La muerte del poeta
Yacía. Su erguido semblante estaba pálido y arisco sobre el grueso cojín, quien en su tiempo lo supo todo sobre el mundo, privado de sus sentidos recuperó la indiferencia cotidiana.
Quienes lo vieron vivir así ignoraban hasta qué punto se identificaba con él con
todo esto, pues esto, estas profundidades, estos prados y estas aguras fueron su rostro.
Oh, su rostro tuvo esta expansión que aún le alcanza y le ronda: y su máscara que medrosa se extingue es toda delicadeza cuando yace abierta como el interior de un fruto que se pudre a la imtemperie.
Rainer Maria Rilke
Termina la obra con dos de los poemas por excelencia que hablan de la muerte. De manera cruda regresa al tema original del Primer Movimiento, pero es ahora la soprano quien revela el reverso de la obra. Ahora se nos habla sin ningún adorno y con una instrumentación magistral del poeta que yace en su lecho, que ha perdido la vida y del que no queda nada por decir. Contemplamos su cadáver: la obra está a punto de concluir. Ya en algunos pasajes se escuchan silencios largos.
Sin embargo nos espera la sorpresa del último movimiento, anunciado con las claves y cantando ambos solistas. La muerte nos sonríe, a sabiendas que de ella jamás escaparemos.
Onceavo Movimiento: Conclusión
La muerte es grandiosa. Vamos a ella con bocas sonrientes. Cuando creemos que se encuentra en el centro de nuestras vidas, ella llora dentro de nosotros
Rainer Maria Rilke
jueves, 25 de octubre de 2012
Los escritores y la suerte
Que no les quepa la menor duda de que la vida es injusta. Por supuesto, esa afirmación es válida para los que creen en la justicia, porque yo jamás he tenido alguna evidencia de la justicia o algún beneficio que haya surgido por creer en ella. Un gran ejemplo es la vida de los grandes escritores: poquísimos miembros del canon gozaron de fama y fortuna mientras vivieron, muchos murieron en el olvido y la mayoría ejercía otro oficios para sobrevivir. En realidad la fama y fortuna literaria es más una cuestión de suerte que un resultado de los méritos de la obra.
El ejemplo más perturbador es para mí el caso de John Kennedy Toole. Si usted no ha leído su gran novela, "La conjura de los necios", le sugiero que pare la lectura de este artículo y disfrute de esta gran obra. Y como especial sugerencia lea el prólogo hasta que haya terminado de leerla.
Y es que la novela es con facilidad una de las grandes obras del siglo veinte. Combina humor con situaciones ridículas que en el fondo nos habla de auténticas tragedias: la segregación racial en Estados Unidos, la incapacidad de la sociedad para incluir a la juventud, el desprecio a la cultura y la represión policiaca. Está escrito con una gran soltura, impresiona por sus citas tan cultas en medio de situaciones cotidianas, sus descripciones tan vívidas de los ambientes de Nueva Orleans y del.espíritu de los sesenta.
¿Por qué es tan desconocido un escritor tan genial? La razón está en el atroz prólogo de la obra.
El suicidio de Kennedy Toole tan prematuro es una de las grandes tragedias de la historia de la literatura. Su desesperación queda clara cuando recibe el primer editor el genial manuscrito. Nadie en vida del escritor quiso publicarlo, y la genialidad de la ls obra hace pensar que Kennedy Toole era consciente de su genio y parte de las razones de su suicidio era enfrentar la terrible verdad que el genio no basta para tener éxito en literatura. Si ese fue el destino de uno de los más grandes escritores del siglo veinte, no nos quedan muchas esperanzas a los mortales.
Tal vez nos hemos perdido de grandes obras debido al imperio dr la fortuna. Solamente nos queda consolarnos con los clásicos que conocemos, no perder la fe y buscar los buenos libros por encima de las modas y los prejuicios.
miércoles, 24 de octubre de 2012
Yo no soy 132
martes, 23 de octubre de 2012
Los antecedentes del microblog
Para empezar la presencia de citas litetarias es un impulso incontenible para muchos tuiteros. Esa tradición sin duda proviene de tiempos muy antiguos. Ya los clásicos latinos tenían máximas menores a ciento cuarenta caracteres y el uso de frases en los exordios, pintas y hasta clases de literatura ha perpetuado la práctica. El microblog solamente ha expandido la reflexión de las pequeñas piezas maestras.
Es curioso que también el microrrelato sea anterior a esta tecnología, que parecería tan natural de desarrollar en la pantalla. Y es que la capacidad de síntesis de una fotografía, la frase de una canción o poema, o quizás un chiste no tiene mayor necesidad de espacio. Es en la síntesis donde obtiene el microblog su agilidad y el poder de convocatoria que ha alcanzado.
Y es que al final el microblog es la digitalización del papelito que pasaba de mano en mano en la escuela (si jóvenes, antes de que los seres humanos viviéramos dependientes del celular cortábamos papelitos de la parte de atrás de los cuadernos para comunicarnos, razón por la cual se numeraban las hojas en la secundaria). Ahora lo que tenemos es un mundo donde todo mundo se pasa papelitos, esperando una gran revelación en el siguiente mensaje, ahí radica la razón fundamental de esta herramienta: el deseo de saber.
lunes, 22 de octubre de 2012
Los problemas del Ulises
Es su decisión si quieren leer el gran libro o no, finalmente dudo mucho que sea una experiencia que vaya a marcar su vida, especialmente si usted no es escritor (aún para los escritores no me parece una experiencia excesivamente productiva). Creo que iría más lejos: es decisión de cada quién inclusive decidir leer fragmentos de un libro que supera las mil páginas y que tiene demasiadas partes oscuras y referencias que no son lejanas, así que siéntase sin culpa aún si es escritor de no leer la obra maestra de James Joyce y poder continuar con sus vidas. Al final, como decía Borges, la lectura es generalmente un acto de placer y es un poco ridículo estar sufriendo con los extremos de lenguaje solamente por un prejuicio cultural.
Si mi advertencia anterior no logra disuadirlos de la monstruosa empresa, quisiera darles algunas sugerencias importantes:
1.- Por ningún motivo vayan a leer el "Cómo leer al Ulises" de Gilbert antes de leer al Ulises, tal y como yo hice. El Ulises es un libro fundamentalmente de emociones, impresiones y extremos del lenguaje, hundido en el subconsciente y abierto a la interpretación. Si usted comete ese error, tal vez se decepcione enormemente como yo, puesto que el libro descrito por Gilbert parte de la premisa fundamental de describir un libro que ya existe, pero lo que logra es describir un libro que en realidad no existe pero que puede ser escrito. Ese equilibrio entre el ideal y lo real creo que es una reflexión que el lector no necesita. Lo mejor sería que intentara leer el Ulises, y si decide dejarlo puede darle una hojeada al libro de Gilbert (mucho mejor escrito) y posteriormente regresar a Joyce.
2.- No se angustie por las referencias culturales. Mucho en Joyce es el regocijo por las posibilidades del lenguaje, y si tiene agujeros por falta de conocimiento puede irlas rellenando poco a poco o dejarlas en blanco, ya que le aseguro que ninguna referencia cultural impide entender los mensajes fundamentales del libro, inclusive si ni siquiera han leído la Odisea.
3.- Tiene que estar abierto a las posibilidades. Desarrollar una narración como un catecismo de preguntas y respuestas, además de blasfemo podría ser excesivamente complicado, a pesar de que Ítaca me parece uno de los mejores capítulos del Ulises. La narración fragmentaria, el monólogo interior, el uso de las acotaciones de teatro en Circe o los encabezados de periódico como elementos narrativos requieren de una reflexión y una imaginación que probablemente no quiera dedicar un sábado por la tarde. Si los experimentos formales le parecen divertidos y está dispuesto a seguirlos, entonces es una experiencia disfrutable.
4.- Si debiera regresar de nuevo al Ulises ya no releería completo, pero si regresaría a cuatro capítulos fundamentales: el primero (Telémaco) porque plantea las dudas de Stephen Dedalus de una manera magistral con un ambiente muy oscuro y con una descripción fantástica; el séptimo (Eolos) porque la relación de los encabezados con la acción me parece fantástica; el décimo séptimo (Ítaca) porque de la misma manera el catecismo que se describe es en muchos sentidos la estructura fundamental de la novela; el décimo octavo (Penélope) porque es el capítulo más famoso de la novela y porque muestra sin duda el poder del subconsciente de la literatura. Pero sin duda mi capítulo favorito y que siempre me sorprende es el décimo tercero (Nausicaa) a tal punto que sería el que recomendaría leer: en muchos sentidos relacionada con la escena final de ocho y medio de Fellini, el paso del Santísimo Sacramento en procesión, los fuegos artificiales y el deseo de los amantes que hablan. Es una pieza maravillosa, lo que demuestra el escritor prodigioso que Joyce pudo haber sido y decidió no ser para ser un escritor vanguardista con otra clase de perspectivas.
¿Qué problemas tiene el Ulises? El primero es que se lo dejen leer a muchachos de preparatoria, aunque sean fragmentos. Intentar hilar tantísima información que implica el Ulises a los dieciséis años puede significar una de las experiencias más aburridas y destestables de la existencia, alejando para siempre a posibles lectores de Joyce (experiencia que por increíble que parezca algunos profesores han logrado con Borges). El Ulises sin duda debe quedarse en los recintos universitarios en principio, esperando a todo aquel de cualquier edad que quiera acercarse a leerlo. La gran dificultad es que una de las piezas fundamentales de nuestra cultura es tan críptico que pocos podemos alcanzar a disfrutarlo, y sin duda es el error fundamental de Joyce como novelista. No por ello puede perder valor su gran obra, pero no podemos obsesionarnos con los experimentos formales ya que en principio nos debemos a los lectores, a los personajes y a las anécdotas por encima de la experimentación del lenguaje.
Les deseo buena suerte si no he logrado disuadirlos. Ojalá disfruten el Ulises tanto como yo las sufrí. Me cuentan qué tal les fue.
domingo, 21 de octubre de 2012
Contra la lectura
sábado, 20 de octubre de 2012
Vidas mecánicas
A pesar del uso de las redes que ha traído como gran beneficio la comunicación inmediata de los individuos a tal punto de que, querámoslo o no, la voluntad es el único motivo que puede separar a dos personas (y a veces ni siquiera eso es suficiente, como bien saben los ociosos y ociosas que se la pasan espiando a quien no deben); lo cierto es que también estas herramientas han alejado muchísimo a las personas que se encuentran muy cerca y con las que convivimos diariamente. Basta mirar a los jóvenes en las preparatorias prefiriendo mil veces la comunicación por teléfono celular o computadora que platicar en vivo con la persona, aunque los separe una distancia tan mínima como una mesa de distancia. Y claro, la tendencia no tiene únicamente que ver con los jóvenes: las exigencias cada vez más extenuantes y absurdas del mercado laboral hacen que los trabajadores raras vez convivan entre ellos a pesar de que quizá compartan el mismo espacio laboral durante años e incluso décadas, y los rituales de la familia cada vez más pausados y estereotipados. Probablemente le debamos a la crisis económica, política y social que impide reuniones gracias a la inseguridad, los bajos salarios y la pérdida de espacios urbanos.
¿Qué podemos hacer al respecto? Gracias a la experiencia de la pizzería sin duda lo primero que me vendría a la mente es tener valor y enfrentar todos los obstáculos reales que tenemos para poder encontrarnos con otro ser humano. Yo entiendo lo difícil que puede ser gracias a mi carácter tímido y las exigencias prácticamente absurdas de mi carrera, pero convivir con los que realmente nos importa nos da experiencias que podemos valorar en el futuro y que también mejoran nuestra salud. Y es que no debemos olvidar que redes sociales fuertes apoyan a los individuos mejorando su salud cardiovascular y para enfrentar de mejor manera el duelo, el estrés y el enfrentamiento a las enfermedades terminales. Yo los invito a convivir con las debidas precauciones y rebelarnos frente a nuestra cultura imperante, a demostrar que todavía estamos vivos y no encerrarnos del todo en el cómodo aislamiento que la tecnología nos brinda. Y si van a beber brindan por mí.